sábado, 30 de diciembre de 2017

Diciembre 2017: Un año más vivido y disfrutado

A las puertas de empezar otro año.



2017 se va, un año de quimioterapia, de algunas pérdidas que recuerdan que no somos inmortales; sin embargo, como persona resiliente, me amoldo y me quedaré con lo bueno que he vivido, como siempre el apoyo y amor de mi familia, amigos, el cariño de quienes eran desconocidos hasta que nuestros caminos se cruzaron, más experiencias vividas, nuevos lugares explorados, nuevos conocimientos adquiridos que me ayudan a crecer, desvirtualizar conocidos/as online que suman en salud (hoy en día es importante estar en internet, para quienes formamos parte del mundo de la eSalud, sin embargo no debemos olvidarnos del mundo offline, en él percibimos ese calor de la cercanía que los aparatos no puden suplir), etc.
 
Ya llama 2018 a la puerta, otro año en el que seguiré viviendo día a día, porque me da mucha paz centrarme en el aquí y el ahora, cómo se suele decir “quien mucho espera se decepciona y quien nada espera se sorprende”; yo prefiero sorprenderme, para bien, para regular o para mal.

Albert Jovell escribía, en su libro El médico social que: “Tenemos ansiedad por saber qué nos pasará en el futuro... No podemos saber qué pasará mañana en muchos ámbitos de nuestra vida…Tenemos la necesidad emocional de tener seguridad, aunque ésta pueda ser ficticia o coyuntural…

Creo que debemos ser más conscientes de la fragilidad, más que de la vulnerabilidad. Somos mucho más frágiles de lo que pensamos. Es evidente, sin embargo, que eso no ha de ser motivo para vivir obsesionados o atemorizados. Forma parte del hecho de vivir. Pienso que debemos ser conscientes de que el hecho de que estemos vivos es bastante casual. Incluso desde el punto de vista biológico. Tenemos que mirarnos las cosas desde una doble perspectiva: dar gracias de estar aquí, porque la probabilidad de existir para cualquier ser vivo es muy pequeña y, en segundo lugar, tenemos que ser conscientes de que la vida tiene una finitud y que, por tanto, hay un conjunto de riesgos de los cuales una parte es controlable, pero hay ciertos riesgos que son inherentes al hecho de vivir. El factor de riesgo más importante para morir es estar vivo. ¡Que nadie lo dude!”.

Disfrutemos mientras estémos vivos/as, feliz salida y entrada de año amigos/as.

Seguimos #HaciendoLimonada.