lunes, 16 de mayo de 2016

El resurgir de los charlatanes


Yo no sé que nos está pasando como sociedad, no sé si es la pérdida de valores, la falta de una buena educación científica de base, la pérdida del pensamiento crítico... pero cada vez nos encontramos más casos de pacientes de cáncer u otro tipo de enfermedades que sucumben a los engaños de charlatanes, y esto ya empieza a ponerme furiosa, no puedo concebir que la gente se aproveche de personas especialmente vulnerables.

En España se promocionan y comercializan terapias naturales, complementarias, alternativas, o denominaciones similares, para tratar patologías físicas y psicológicas, que no han demostrado evidencia científica alguna (y que se exige a los tratamientos y terapias de la medicina científica), como así se admite en el “Documento de Análisis del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, de 2011, sobre la situación de las terapias naturales”. Estas terapias no solo se practican por personas sin titulación oficial, sino también por determinados profesionales de las Ciencias de la Salud.

Así que, tenemos que ser críticos cuando nos ofrecen este tipo de terapias pseudocientíficas, debemos plantearnos ¿cuál es el interés de ese "gurú"? ¿qué gana? ¿cuánto gana? En España tenemos un buen Sistema Sanitario, por tanto, confiemos en nuestro equipo médico, y si no nos genera confianza, el equipo médico de nuestro centro de referencia, ejerzamos nuestro derecho a una segunda opinión médica. Si nos estamos planteando utilizar alguna terapia natural, complementaria o alternativa, es importante que lo hablemos con ellos porque ellos son los que mejor conocen nuestra enfermedad y como es probable que evolucione, también sabrán si lo que queremos tomar o aplicar interaccionará negativamente con nuestros tratamientos, recordad que natural no significa inocuo y alternativo no significa mejor.

jueves, 12 de mayo de 2016

El hombre de la máscara de Hierro


o mejor en este caso, la mujer de la máscara termoplástica :-P


Aquí me tenéis, el día 4 de mayo, con mi máscara verde, inmovilizada para recibir mi segunda sesión de radioterapia, a ver si somos capaces de acabar con la metástasis del cáncer de mama que se instaló en una zona de mi duramadre

Sí, esa por la que el año pasado pasé por quirófano, le ha dado por volver, así que, ahí estamos atacando de nuevo para eliminarla.


La máscara 

La primera vez que te ponen la máscara y te anclan entiendes como debió sentirse Leonardo Di Caprio en esta película o el personaje de Hannibal Lecter.

Tengo un poco de claustrofobia, así que cuando me la pusieron y la apretaron tuve que concentrarme para controlar la respiración y poder relajarme, no fuese que el tratamiento empezase con mal pie. Sin embargo, a pesar de que la máscara y los anclajes comprimen un poco la cabeza, la sesión acaba en pocos minutos y no sientes absolutamente nada de dolor. 

Además el equipo de profesionales son excepcionales y te hacen sentir muy bien, incluso ponen música, para que estés entretenida cuando estás sola en la sala, y si quieres puedes llevarte la tuya propia.


El Tratamiento

El primer día de tratamiento es un poco más largo que el resto de sesiones, pues está presente el médico para ratificar que lo planificado se ajusta a la realidad. Se realizan pruebas de imagen para verificarlo. Si hay alguna pequeña variación se ajusta ese día y se irá comprobando su estabilidad a lo largo de todo el tratamiento.      

Ya llevo 8 sesiones, me quedan 17.

La Planificación

El diseño del tratamiento es personalizado. El radioncólogo procede a contornear en un planificador (ordenador específico para diseñar los haces de tratamiento y hacer los pertinentes cálculos de dosis de radiación) tanto los llamados órganos críticos (órganos sanos que nos interesa reciban no más de una determinada dosis para no dañarlos: esófago, médula espinal, pulmón sano, tiroides, cristalinos, parótidas, etc) como los tejidos u órganos diana de cada caso (donde si nos interesa que se reciba una dosis tumoricida según cada caso: tumor y ganglios cervicales según cada caso). A partir de aquí los encargados de hacer la mejor planificación posible serán los técnicos dosimetristas y los radiofísicos. Ellos deberán velar por que nuestra prescripción de dosis se ajuste de la mejor manera posible. Luego el radioncólogo debe supervisar junto con el radiofísico de que todo esté en orden y dará su visto bueno, o no, al tratamiento. Una vez acordado el plan, se validará y ya estará listo para comenzar el tratamiento.

Fuentes