martes, 1 de septiembre de 2015

No somos inmortales


Últimamente reflexiono mucho sobre mi existencia, es lo que tiene estar diagnosticada de un cáncer en estado avanzado. Y, cada vez, que la enfermedad avanza, me produce un subidón de adrenalina que me hace desear aferrarme con más fuerza a la vida, y disfruto más cada instante, cada beso, cada abrazo, cada detalle...

Hace tiempo que me despojé de la ilusoria creencia de inmortalidad que la sociedad ha instaurado en nuestras mentes, por supuesto, con nuestro permiso, que cada cual ha de ser responsable de lo que deja que otros hagan con su consciencia. 

Cada operación, cada cicatriz, cada aguja, cada dolor, me han enseñado que no soy eterna, me ha recordado mi mortalidad; sin embargo, ya no temo a la muerte, en esto momentos me siento más viva que nunca, he tenido que soltar muchas amarras emocionales, y ahora me siento más libre que nunca, cada día aprendo más a vivir en el aquí y ahora, el pasado pasó y el futuro no me preocupa, únicamente quiero aprovechar el momento, CARPE DIEM, como decían en el club de los poetas muertos, un lema que aunque siempre me ha gustado pronunciar, ahora a mis 38 años y tras 8 años conviviendo con el cáncer, he conseguido interiorizar hasta mi ADN, porque el reloj está en marcha, no se para, y yo no quiero irme con deudas pendientes de este mundo, no quiero dejar nada por decir, ningún beso ni abrazo por dar, ningún momento por disfrutar. Como yo suelo decir: "la vida se vive ahora o nunca", así que no tengo tiempo que perder en lamentaciones o triviales preocupaciones, esa energía la necesito para seguir disfrutando de mi vida y sacar adelante mis proyectos.

No os negaré, que hay momentos en los que tengo miedo, quizás, ya no tanto porque mi esperanza de vida se ha visto reducida, sino, más bien, al dolor y deterioro que la enfermedad, llegado su momento, producirá en mí, y el dolor que mi fallecimiento causará a mis seres queridos.

Ni que decir tiene, que confío mucho en mis médicos, los tratamientos y mi voluntad, y espero vivir todavía unos cuantos años, con una buena calidad de vida, no obstante, el no sentir ya frustración ante la idea de mi muerte, el aceptar mi  destino, me ha liberado de una gran carga emocional.

Como dice el médico y psicólogo francés Gilbert Lagrue: “Todos estamos condenados, hay que ir siempre a lo esencial, vivir plenamente el instante presente y no malgastarlo reaccionando con excesiva vehemencia a las espinas de la vida. Hay que pensar que lo más importante en la vida es no conceder importancia a las cosas que no la tienen, o que en todo caso no revestirán ninguna gravedad unos meses o unos años más tarde. Para mí, el mejor medio de sobrevivir es estar presente en la memoria de quienes nos han amado, de las personas que hemos encontrado en nuestra vida, sobre todo si hemos podido aportarles alguna ayuda, experiencia o trasmitirles conocimientos. Tratar de ser felices por el hecho de vivir es una actitud que, por sí misma, debería permitirnos aceptar la muerte". (Fuente: Elconfidencial.com).

5 comentarios:

  1. Que grande eres y como me alegro de que un noviembre de hace 2 años te hayas cruzado en mi vida, me das tantas lecciones...

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. tienes toda mi admiración,puedo pasar horas y horas,escuchando cada palabra tuya,me das tanto,de una forma tan desinteresada,tu racionalidad y lucha constante te hace ser una persona admirable y admirada por mucha gente.Besitos.Elisa

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    1. Gracias Elisa por tus palabras.Y de eso se trata de compartir, para ayudar. Besos

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