jueves, 25 de junio de 2015

Voluntades Anticipadas

(Foto cortesía de Freedigitalphotos)
El documento de voluntades anticipadas, también conocido como testamento vital coloquialmente, recoge las decisiones expresadas por una persona mayor de edad o menor emancipado, tomadas de forma reflexiva, libre y responsable, sobre los tratamientos médicos y cuidados de salud, en una situación en la que las circunstancias que concurran no le permitan expresar libremente su voluntad, o una vez llegado el fallecimiento, sobre el destino de su cuerpo o de los órganos del mismo.

Que esto se puede hacer, es algo que la mayor parte de la población desconoce, en parte por falta de información sobre este documento, en parte porque no nos enseñan a estar preparados ante  la posibilidad de enfermar o morir y, por tanto, nos da miedo y nos falla la voluntad para abordar situaciones futuras relacionadas con la enfermedad y la muerte.

Sin embargo, dejar por escrito nuestra voluntad respecto a nuestra enfermedad (tratamientos, desconexión de máquinas, etc.) o nuestro fallecimiento (donación de órganos, restos mortales, etc.), puede evitar conflictos familiares y ayudar a nuestros seres queridos a llevar mejor esta situación, al quitarles la presión de tener que tomar decisiones difíciles en esos momentos tan duros para todos.

Y no hay que preocuparse, porque, primero, es revocable y modificable, y, segundo, porque mientras conservemos nuestra capacidad, nuestra libertad de actuación y la posibilidad de expresar nuestra voluntad prevalece sobre las instrucciones contenidas en el Documento de Voluntades Anticipadas ante cualquier actuación clínica.

¿Cómo se puede hacer?