jueves, 25 de octubre de 2012

Autoexploración mamaria

La Asociación de Matronas de Madrid y Enfermería tv lanzan un vídeo que enseña a la mujer cómo hacer la autoexploración mamamaria. 

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martes, 23 de octubre de 2012

“El pronóstico de un paciente con cáncer depende del primer médico que le vea”

El segundo Simposio Nacional de la Sociedad Española de Oncología Médica, que inaugura esta tarde la ministra de Sanidad, Ana Mato, repasará los temas que más preocupan a los oncólogos. En palabras de su presidente, Juan Jesús Cruz, los aspectos principales son la equidad al acceso de fármacos, la articulación de la disciplina en España y los largos supervivientes.


Bajo el lema Superando el cáncer con investigación y formación, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) celebra, desde hoy y hasta el viernes, su 2º Simposio Nacional en el que se analizará, entre otros temas, la situación actual de la asistencia oncológica y el acceso a fármacos.
Según Juan Jesús Cruz, presidente de la SEOM, “en la situación económica actual  es aún más necesario colaborar con el sistema nacional de salud para mantener el nivel que se ha tenido hasta ahora en el acceso a fármacos”. Cruz ha asegurado que “de momento está garantizado su acceso en todo el territorio nacional”. El presidente de la SEOM ha insistido en la importancia de la formación de los médicos de atención primaria para reconocer síntomas oncológicos: “El pronóstico de un paciente con cáncer depende del primer médico que le vea”.
Además, durante el encuentro se analizarán los diferentes modelos de organización de las unidades hospitalarias en España. “Todos los pacientes con cáncer deben ser evaluados de forma interdisciplinar y tener una única puerta de entrada hospitalaria para la planificación y tratamiento del cáncer”, ha explicado durante el almuerzo de prensa Pilar Garrido, vicepresidenta de la SEOM.
Igualmente, los expertos han apuntando la necesidad de un indicador de calidad que evalúe los resultados clínicos en los centros y analice, del mismo modo, el impacto de su propia acción asistencial. Para Garrido “la atención debe estar centrada en el paciente, y este debe conocer la calidad del centro donde se trata”.
Asimismo, no solo se difundirá el estado actual del tratamiento en los tumores de mayor incidencia (colon, mama y pulmón), sino que el simposio dedicará sesiones especiales para el cáncer de próstata y el melanoma maligno, dos de las neoplasias en las que se han producido numerosas novedades, con nuevos fármacos y estrategias de tratamiento.
Largos supervivientes
Por último, en esta reunión se presentará el Manifiesto SEOM sobre la Atención a los Largos Supervivientes de Cáncer, que son los pacientes curados que ya no reciben tratamiento y en los que al menos ha transcurrido un periodo de cinco años desde su diagnóstico.
“Aproximadamente la mitad de las personas que se diagnostican de un cáncer en España se curan, y esto hace que sufran problemas de salud inducidos por la propia enfermedad o su tratamiento”, ha explicado Emilio Lara, coordinador de la estrategia sobre estos largos supervivientes.
En España, 222.000 personas serán diagnosticadas de cáncer en 2015 y un 5% de la población será superviviente de la enfermedad.
Fuente: agencia SINC http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-pronostico-de-un-paciente-con-cancer-depende-del-primer-medico-que-le-vea

Un escáner diagnostica el cáncer de mama con una dosis de radiación 25 veces menor

Una nueva técnica de detección temprana del cáncer de mama ha obtenido imágenes del pecho utilizando 25 veces menos dosis radiación que las mamografías. La investigación, que publica esta semana la revista PNAS, demuestra que con este método, basado en la tomografía computarizada, se obtienen imágenes de igual contraste y calidad.


Con las medidas obtenidas en el Laboratorio Europeo de Radiación Sincrotrón, un grupo de investigadores ha desarrollado un nuevo método diagnóstico en tres dimensiones para detectar tumores en el pecho humano. La técnica –basada en la tomografía computarizada (TC)– utiliza una dosis de radiación 25 veces menor que la de las mamografías de dos dimensiones que se practican actualmente en los hospitales.
La investigación, que publica esta semana la revista PNAS, ha sido posible gracias a escáneres que ofrecen imágenes con una resolución hasta tres veces mayor.
Actualmente la mamografía es la técnica de imagen más utilizada para la detección temprana del cáncer de mama en humanos. Sin embargo, es incapaz de observar el 20% de los casos y, en ocasiones, ofrece resultados anormales cuando en realidad no existe presencia cancerígena en los tejidos. Además, el uso repetido de mamografías puede llegar a producir la aparición de la enfermedad.
El nuevo método se basa en la tomografía computarizada, “una técnica de detección de rayos X que permite una visualización precisa, en tres dimensiones, del cuerpo humano”, explica a SINC Paola Coan, de la Facultad de Físicas en la Universidad Ludwig Maximilians, en Múnich, y coautora del estudio.
La TC puede reducir los riesgos asociados a las mamografías, pero obtiene imágenes con una resolución espacial limitada, debido a la dosis. Además, su uso implica riesgo de efectos a largo plazo en órganos radiosensibles como el pecho, lo que dificulta su utilización de forma rutinaria para diagnosticar el cáncer.
Combinación de tres procedimientos
Para superar esos inconvenientes los investigadores han desarrollado un mejor uso de esta técnica mediante la combinación de tres procedimientos: rayos X de alta energía, imagen por contraste de fases –un método de detección usado en biología y medicina– y un novedoso algoritmo de reconstrucción conocido como “equally sloped tomography”.
Los investigadores han comprobado que “los tejidos son más transparentes gracias a los rayos X de alta energía y, por tanto, se necesita menos dosis de radiación”, explica Coan. El método de contraste de fases produce imágenes con menos rayos X para obtener el mismo contraste y, finalmente, el método algorítmico necesita cuatro veces menos radiación para obtener la misma calidad de imagen.
Los científicos aplicaron este procedimiento para conseguir imágenes del pecho de una mujer de 75 años con un cáncer ductal invasivo, que “es el tipo de cáncer más frecuente”, explican, y representa más del 70% de los cánceres malignos de mama. Su objetivo era reducir la dosis de radiación sin que la calidad de la imagen se viera mermada, algo que han conseguido.
Después, las imágenes obtenidas fueron evaluadas a ciegas por cinco radiólogos independientes de la universidad alemana, quienes afirmaron que tenían mayor brillo, contraste y calidad en comparación con imágenes en tres dimensiones generadas por otros métodos.
Este nuevo método es “un paso adelante para superar el mayor obstáculo de las imágenes obtenidas mediante la tomografía computarizada: la alta radiosensibilidad del tejido glandular”, explica el profesor Maximilian Reiser, director del departamento de radiología de la Universidad Ludwig Maximilians, en Múnich.
Con esta técnica “se puede abrir las puertas al uso clínico de tomografía computarizada en el diagnóstico de cáncer de mama, una poderosa herramienta para luchar de forma mejor y más temprana contra esta enfermedad”, comenta Reiser.


viernes, 19 de octubre de 2012

MAMA MIA: MI MAMÁ ME MIMA. MI MAMÁ TIENE CÁNCER DE MAMA.

Compartimos con vosotras/os este post del blog queridamamamia. 
 
Una de las preocupaciones de una madre con cáncer es cómo explicarle a los hijos. No mantenerlos al margen, y no angustiarlos más que lo que ellos mismos se angustian. Que entiendan y colaboren, sin sufrir. Compartir lo que sienten, que se expresen. A veces, nuestras compañeras de MAMA MIA nos comentan que mientras ellas se “hicieron la película” con la caída de cabello y se preguntaban cómo eso afectaría a sus chicos, ellos reaccionaron con naturalidad, no preocupándose, porque “total, te va a volver a crecer”. Es en ese tipo de ocasiones en las que son ellos los que nos dan la lección.
 
Compartimos con ustedes, queridos lectores y lectoras, la historia de esta madre con cáncer, que escribió un cuento para sus hijos.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/10/11/oncologia/1349944318.html

19 de Octubre: Día Mundial contra el Cáncer de Máma




lunes, 15 de octubre de 2012

Laura Vidal: volem estar amb tu

LaVanguardia.com
Albert Doménech (Barcelona. Periodista)
Laura Vidal (El Masnou, 1974) ha pronunciado centenares de veces esta corta pero dramática frase: “Tiene cáncer”. La responsable de la división de oncología ginecológica del Hospital Clínic de Barcelona asegura que los profesionales están acostumbrados a este tipo de situaciones, pero que siguen sufriendo y emocionándose, especialmente cuando fallecen pacientes que han llevado durante bastante tiempo. La doctora asegura que el cáncer será la gran epidemia del siglo XXI y, desgraciadamente, los números le dan la razón. La Sociedad Española de Oncología aseguró hace poco que en 2015 se diagnosticarán 220.000 nuevos casos de cáncer. El número de cánceres diagnosticados va en aumento, pero la buena noticia es que los nuevos avances médicos permitirán reducir la mortalidad.

Es difícil encontrar una familia que no haya sufrido un caso de cáncer. Aunque cada vez tenemos más información, hasta que no existe un diagnóstico que nos toca de cerca no asimilamos la enfermedad con todas las consecuencias que conlleva. Vidal asegura que el cáncer ha dejado de ser una palabra tabú, pero que en su consulta son muchos los familiares y amigos del paciente que acuden para pedirle consejo sobre cuál debe ser su papel. Es por ello que la doctora he decidido escribir el libro Volem estar amb tu, una guía con consejos útiles para los familiares y amigos más cercanos de los enfermos de cáncer. Vidal cree que hay que aprender a verbalizar con palabras lo que se siente en cada momento, e incluso anima a hablar abiertamente de la posibilidad de morirse. Una reflexión dura y directa que rompe con el pensamiento generalizado desde hace generaciones de querer esconder las malas noticias por miedo al sufrimiento ajeno y al propio. Un gesto pequeño como dar la mano puede ser, en muchos casos, una ayuda tan contundente como eficaz.

-Empieza su libro asegurando que la palabra “cáncer” ya no es tabú como años atrás y que usted misma evita utilizar eufemismos como “tumor” o “células malas” cuando se refiere a esta enfermedad. ¿Cuándo se ha invertido esta tendencia?
-Yo me formé en Barcelona y, por ese tiempo, a principios de siglo, sí que es cierto que notaba que utilizábamos muchos eufemismos. La generación era distinta, aún se le daba mucha relevancia al papel del médico y lo que decía. Estuve cinco años fuera y, cuando volví, en 2009, noté un cambio generacional marcado. A la consulta acudía cada vez más gente que dominaba las nuevas tecnologías y que estaba expuesta a recibir información a través de muchas vías, como internet. Detecté que nos habíamos vuelto más proactivos a la hora de controlar nuestra propia vida. La gente que ahora acude a mi consulta está muy preparada para actuar y para saber más de la propia enfermedad.

-¿Hemos dejado de sentir miedo ante la palabra “cáncer”?
-No. El miedo existe y esto es algo innegable. Lo que sí que creo que es que los medios de comunicación hablan del cáncer de manera más abierta, y existe mucha más relevancia por el hecho de que hay mucha gente que se salva. Poder decir que hay gente que supera el cáncer, unido a todo el trabajo que se está haciendo desde las diferentes asociaciones especializadas, ha hecho que la posibilidad de curación sea más visible y que la gente se aferre a ello para pensar que, ahora sí que el cáncer se puede curar.

-Aun así, es difícil desligar el cáncer de la posibilidad de morirse.
-Es normal. Se ha hecho muchos avances científicos, pero la palabra “cáncer” sigue asociándose a la muerte y al miedo. No creo que nunca nadie le deje de tener miedo a la enfermedad, no sólo por la palabra, sino por los tratamientos agresivos que sabes que necesitarás para curarla.

-¿La muerte, o la posibilidad de morirse, sigue siendo un tema tabú en nuestra sociedad?
-En este país se habla muy poco de la muerte. Es más, vivimos de espaldas a ella. Pienso que es un factor cultural, tanto por la religión como por la manera que tenemos de entender la vida. Tratar la muerte es algo muy personal. Hay pacientes a los que les puedes hablar abiertamente de la muerte y ellos mismos te lo piden; pero también hay muchos otros que no quieren hablar de ella. Lo que he aprendido es que es muy importante saber respetar a un enfermo que no quiere hablar de la muerte. Cada persona tiene su ritmo. Hay quien, desde un principio, verbalizará su preocupación por morirse, y otros que necesitarán más tiempo. A mí me gustaría, y pienso que a la larga sería más reconfortante para el paciente y los familiares, poder tratar la muerte como una posibilidad más y de una forma más natural.

-¿Aunque el cáncer que se le haya diagnosticado todavía pueda ser curable?
-La posibilidad de decir que el cáncer es cien por cien curable no existe, y este diagnóstico no te lo hará ningún oncólogo. Es decir, que la posibilidad de que la enfermedad reaparezca de nuevo y te puedas morir existe. Cuando es incurable, desgraciadamente tienes que plantarle cara desde el principio. Cuando un cáncer es curable, aunque no se verbalice, la muerte es un pensamiento que está en la mente de los pacientes. Si ellos lo quieren negar, esconder y convivir de esta manera, es una opción. Lo que te puedo decir es que los pacientes que he visto que, desde un primer momento, han hecho una reflexión en este sentido, no sólo con el médico, sino con ellos mismos y con la familia, acaban conviviendo mejor con este miedo de que puede llegar la muerte.

-Entiendo que, en muchos momentos, los oncólogos tienen que hacer más de psicólogos, incluso de compañeros, que de médicos con tal de ganarse la confianza del paciente…
-La confianza del paciente es básica. Para empezar, desde un punto de vista profesional. Debes demostrar qué es lo que harás y que tienes un plan estratégico para tratar la enfermedad. Pienso que esto es algo que hacemos la mayoría de los oncólogos. Lo que sí que sucede es que hay pacientes que se quejan de una falta de empatía en la relación con su médico porque quieren sentirse acompañados. Para ellos, eres su palo de referencia y quieren saber que estás allí. Pero esto a veces es complicado porque nosotros también somos personas y tenemos muchos pacientes, por lo que no puedes estar cien por cien por ellos. Aun así, creo que es muy importante que el paciente note que estás con él durante todo el camino y te vea implicado desde un punto de vista emocional, médico y personal. Debe notar que luchamos juntos y que estamos haciendo juntos este viaje. Si transmites esta sensación, el enfermo lo agradece y la relación es muy fácil a la hora de hacer el tratamiento.

-Llegados a este punto, ¿hay más sesiones de desahogo emocional que de diagnósticos médicos?
-Sí. Noto que muchos pacientes y familiares acuden para preguntarme cómo hay que afrontar esta enfermedad. Hay familiares que incluso vienen a la consulta sin el enfermo para pedir consejo. Pienso que es una orientación que necesitan y de ahí que decidiera escribir este libro. Siempre digo que como somos familiares del enfermo, tendríamos que ser capaces de saber cómo ayudarles.

-¿Y por qué no es así?
-Porque desgraciadamente solemos vivir todos de espaldas a las adversidades y nunca pensamos que nos puede pasar algo malo. Cuando llega ese momento, no estamos preparados para hacer frente a cosas como el cáncer u otras desgracias.

-Y entonces se nos cae el mundo encima.
-Así es. No tenemos los recursos para gestionar este choque emocional. Lo que hago entonces es hacer de acompañante, intentar poner palabras a lo que los pacientes quieren decirme, pero que no les sale porque están en estado de choque. Intento transformar este sentimiento en palabras para que tengan toda la información y puedan racionalizar la enfermedad y superar mejor el proceso.

-¿Cuál es la preocupación que más aflora entre los familiares cuando acuden a su consulta sin el paciente?
-Les cuesta aceptar que el mismo enfermo pueda decir que se puede morir por culpa de ese cáncer o que les pregunten directamente a ellos si se morirán o se curarán. Suelen decirle siempre “no, no te vas a morir”. Y esto, que parece positivo, el paciente lo percibe como algo negativo porque parece que le quitan la posibilidad de sentir miedo por algo grave como un cáncer. Pienso que lo hacen con buena voluntad, pero creo que es algo que no sólo le dicen al paciente sino que se lo repiten a ellos mismos. Son dudas acerca de cómo gestionar el miedo del paciente y su propio miedo. Y la otra consulta recurrente es la de saber la verdad del pronóstico. Índice de curación, pronósticos, etc.

-Lo que usted cataloga como conspiración del silencio. ¿Es partidaria de decirles la verdad a los pacientes aunque su caso sea crítico?
-Nosotros tenemos un juramento hipocrático y tenemos que decirle siempre la verdad al paciente. En los países anglosajones es algo que no falla nunca, dices siempre la verdad, sea la que sea. Incluso los propios pacientes se enfadan cuando no les dices la verdad o les das más detalles. En España, vivimos en una sociedad más paternalista, tanto a nivel médico, como estatal o de las familias. Muchas veces, es difícil gestionar lo que quiere el paciente, la familia y lo que tú piensas que es mejor. Aquí sí que tienes que ir con mucho cuidado para no herir sensibilidades y, aunque quieras hacer bien las cosas, hay veces que la familia se enfada. Ayudaría mucho si fueran los propios pacientes los que llegasen a la consulta y quisieran saber la verdad de todo, como pasa en Estados Unidos. En la mayoría de casos que he tratado, eso no sucede; las personas necesitan su tiempo. Mi opinión es que siempre se debe decir la verdad en función del tempo y el ritmo que marque el enfermo. Estoy totalmente en contra de que la familia pida a los médicos que escondan información al paciente para que no sufra.

-Una conspiración que, en muchos casos, no sirve para nada ya que el enfermo lo sabe todo pero tampoco quiere decírselo a su familia para evitarles sufrimiento. Resultado: todos lo saben, todos sufren.
-Sí. Es un silencio que no sirve de nada porque, en la mayoría de los casos en los que el paciente ha empezado el tratamiento oncológico, se acaba enterando de que tiene un cáncer. Esconder esto no sirve de nada. ¿El pronóstico? Es algo que debe venir marcado por la actitud y la manera de ser del paciente. A mí los familiares me sirven para saber cómo es el paciente que trato, si es de los que acepta siempre las cosas que pasan en su vida o es alguien con una tendencia más depresiva y que le cuesta aceptar las cosas. Cuando sabes cómo es el paciente puedes elaborar una estrategia más directa sobre cómo y cuándo debes dar la información.

-Los familiares sufren al mismo ritmo que avanza la enfermedad del paciente y suelen ser los destinatarios de las alteraciones anímicas del enfermo a consecuencia del tratamiento oncológico. ¿Qué deben hacer para gestionar emocionalmente esta carga y a quién deben acudir ellos?
-Normalmente, un diagnóstico de cáncer implica un shock tanto para el paciente como para el familiar, especialmente si es la pareja, ya que es la persona más cercana. Los dos se deben adaptar a esta situación, pero lo que sucede es que, como el más vulnerable es el paciente, toda la presión recae sobre la persona próxima. La mayoría de estas personas me dicen que están sobrepasadas y bloqueadas. Se da toda la prioridad al paciente y esa persona se nota vacía porque la han exprimido emocionalmente. En estos casos, creo que es muy importante hablar para poner límites. Entiendo que el paciente es el vulnerable, pero se le tiene que hacer ver que la persona que está a su lado no tiene que cargar con todo y se le tiene que dar un poco de aire y de espacio. Y aquí es donde es importante que los amigos ayuden a descargar a los familiares más directos. Los familiares directos sufren mucho, lloran, les cambia la vida y deben ser también apoyados y ayudados en este proceso. También es importante que el paciente verbalice a sus familiares cómo quiere que le ayuden, porque ellos no pueden leer el pensamiento. Si esta comunicación se inicia desde un principio, es fluida y se entienden las dos posturas, esta pareja saldrá muy reforzada.

-Hacer que la vida familiar no gire alrededor del cáncer.
-Sí, es básico. Durante el tratamiento se debe intentar hacer actividades de ocio que distraigan a los familiares o a la pareja de esta dinámica que marca la enfermedad. Si el cáncer se convierte en el eje principal de la pareja, se producirán grietas de forma fácil. En este sentido, recomiendo ponerse unos puntos y, cada vez que se termine una fase del tratamiento o los pacientes se encuentren mejor, celebrarlo con cosas que puedan acercarlos lo máximo posible a la normalidad. No hay que olvidar que estos pacientes deberán volver a esta vida normal después del tratamiento. Si se alejan mucho, volver será muy complicado.

-¿Se rompen muchas parejas o familias por culpa de un cáncer?
-Pasa. Pero también hay diferentes casos, y las parejas se pueden romper de maneras distintas. A mí lo que me sorprende es cuando eso pasa en la fase más inicial. Hay un diagnóstico de cáncer y la pareja desaparece en menos de un mes porque no es capaz de hacer frente a esta situación o no quiere ver sufrir a su compañero o compañera. En un estado muy vulnerable, es algo muy duro y hace mucho daño. Hay casos en los que la relación se rompe después de haber terminado el tratamiento, por eso es para mí importante trabajar esta relación desde el inicio de la enfermedad, porque el cáncer puede generar cambios a nivel físico que en la intimidad de una pareja pueden conllevar muchos problemas. La dinámica cambia tanto que hay que volver a encontrar ese nexo en común que había unido la pareja inicialmente. Hay algunas que tiran adelante y otras que no. Hay algunos que directamente te lo dicen, “doctora, es que ya no soy la misma o el mismo”.

-Es una preocupación común, cuando uno sufre un duro revés: “¿Volveré a ser el mismo?”
-Exacto. Y no lo preguntan sólo en referencia al aspecto físico, sino que van más allá. Después del choque emocional se pasa un estrés traumático muy fuerte. Es por eso que muchas veces es después del tratamiento cuando estalla este shock y el paciente debe replantear todo lo que le ha sucedido. Esto pasa a título individual, pero luego están los demás ámbitos que también se ven afectados, como los amigos, el trabajo o la familia. Todos tienen que estar capacitados para volver a recomponer esta relación. La comunicación es una herramienta muy válida para volver a readaptarlo todo. Hay mucha gente que cambia su manera de vivir.

-¿A mejor?
-No es a mejor ni a peor, es una opción de vida distinta. Hay quien deja el trabajo, no quiere ser tan responsable, quiere vivir la vida. Son cambios, y los cambios tienen que ser aceptados por uno mismo, pero teniendo en cuenta que convives también con un entorno.

-Hablaba del ámbito laboral. Aquí tenemos otro problema, y más hoy en día con una nueva reforma laboral incluida. ¿Ha crecido el número de personas que quieren ocultar que tienen cáncer para no perder su puesto de trabajo?
- Es un tema muy grave. Pienso que tenemos una asignatura pendiente y que es la sostenibilidad económica de una persona que tiene cáncer. Hay muchas empresas, y lo he vivido, que se aprovechan de que alguien tiene cáncer para despacharle. Son pacientes que faltan mucho y que pueden estar mucho tiempo sin trabajar, como es lógico. No sé si es sólo responsabilidad de las empresas, quizás debería existir un plan de salud y económico estatal que tuviera en cuenta a estas personas. Muchos de estos pacientes podrían seguir trabajando, pero probablemente no lo podrán hacer con la misma intensidad de antes. Tienen que ser reinsertados laboralmente de otra forma. No se les podrá exigir que trabajen 15 horas, porque no podrán. La mayoría de los pacientes quieren trabajar porque para ellos significa volver a la normalidad y ver que la vida sigue. Si no les damos esta oportunidad, estamos afectando mucho a la calidad de vida de estos pacientes. Y ahora, con el despido libre que postula la nueva reforma laboral, se deja a los enfermos de cáncer en una situación de mucha vulnerabilidad y desprotección. Me da miedo lo que pueda pasar.

-¿Qué pasa con la gente a la que se le diagnostica un cáncer y no tiene una familia en la que apoyarse?
-Cuando una persona está sola lo pasa peor y es muy difícil tratar la situación. Desde un punto de vista médico, desde el hospital y desde diferentes asociaciones, se le pone voluntarios para que le acompañen a los tratamientos o que puedan venir a las visitas. La parte mínima de logística está más o menos cubierta. Veremos qué pasa con los recortes. La parte social y emocional es la que está más desprotegida. Lo que hago es enviarles a asociaciones como la Asociación Española contra el Cáncer o la Fundación Liga Catalana de Ayuda Oncológica, porque tienen programas que intentan ayudar en este sentido más emocional. Debo reconocer que me sorprende el papel de las amistades. Hay mucha gente que está sola pero que tiene unos amigos que se comportan como si fueran una familia. Pienso que, en pacientes que sufren cáncer, infravaloramos el papel de los amigos. Hay mucha gente sola, más de la que creemos, pero me reconforta ver que tienen unos amigos que hacen un trabajo encomiable.

-El ámbito económico también se resiente.
-Muchísimo. Ves a mucha gente que quiere seguir trabajando durante la quimioterapia y es un drama. Hay personas que incluso escogen quimioterapias que no les provoquen pérdida de pelo para que no se sepa que tienen cáncer y seguir trabajando. También veo que hay muchos inmigrantes que estaban solos y no tenían trabajo y que tienen que volver a sus países de origen porque aquí no pueden sobrevivir económicamente. Nos tenemos que plantear urgentemente la vulnerabilidad y fragilidad con la que dejaremos a mucha gente.

lunes, 8 de octubre de 2012

Diagnóstico Cáncer: Despedido/a

"Hay enfermos de cáncer que piden quimios que eviten la caída de pelo por miedo al despido". (Doctora Laura Vidal)


La despiden por tener cáncer
“Que Dios te perdone el alma porque no tienes corazón”, le dijo la joven Rosa María López le lanzó a su exjefe, David Castellano, cuando se enteró de que la había despedido por “tener cáncer”. Pide su readmisión, pero el empresario alega motivos económicos.

“Tengo que sacar fuerzas. Esto no lo hago por mí, sino por todos los que puedan estar en la misma situación. El cáncer ya es una enfermedad que cambia tu vida, pero te puede hundir ver que, además, te quedas también sin trabajo”, denuncia la joven.

Rosa María López explica que trabajaba en un pub cuando recibió una oferta para ser la encargada de otro local que estaba a punto de abrir sus puertas. Aceptó con ilusión y, el 10 de octubre de 2010, comenzó en su nuevo puesto. “Yo no me sentía enferma, pero me detectaron un bulto en el pecho. Al mes comencé a sentir dolores en el brazo y el médico me dio de baja. Era octubre del año pasado. Primero fue por tendinitis, pero como estaba a la espera de una biopsia, después se detectó el cáncer y me tuve que operar, de forma urgente, el 2 de diciembre”, asegura Rosa María López, que detalla que el 7 de febrero recibió una carta de despido por burofax y que la empresa no le quiso facilitar los certificados.
  “Me parece un trato discriminatorio e injusto. Estoy en tratamiento de quimioterapia, y después viene la radioterapia. No me puedo dejar llevar por la enfermedad. Tengo que ser fuerte y luchar no por mí, sino por todos los que vengan”, dice. Por eso, no hubo acuerdo en el acto de conciliación y ha denunciado su caso a la Inspección de Trabajo.  “Hablamos de un despido nulo y a mí me comenzó a dar ansiedad. Yo soy una persona alegre y optimista. Me siento muy arropada y en absoluto busco venganza, podría pedir daños y perjuicios y no lo hago. Solo quiero que esto sirva de ejemplo para otros y que no vuelva a pasar”, señala.

diariojaen.es / LR


Un joven en Gran Canaria despedido por tener cáncer

Alonso Viera, hoy de 29 años, a quien la empresa Aeromédica Canaria hace tres años puso en la calle por dos razones: una, por sufrir un cáncer (linfoma de Hodgkin) y dos, porque no era rentable en términos laborales.
«Es que yo estaba enfermo, luchando contra un cáncer, de baja…». Entre quimio y quimio «me botaron a la calle», dice el joven camillero.

Samuel recibió la carta de despido en su casa de San Roque (El Batán) en el 2005, justo cuando el proceso oncológico estaba siendo combatido con duras sesiones de quimioterapia. «Te voy a ser muy sincero», reconocía el chico, «pero el día que llegó el buro fax comunicándome el despido me volví loco, grité, lloré…y pensé quitarme la vida. Me sentía una mierda. Así de claro. Es que yo tenía 25 años, era feliz en mi trabajo de camillero y me cortaban las alas. Me hundí…». Samuel tenía además en ese momento un proyecto empresarial con su madre, que también fue frenado en seco porque su condición de despedido le convertía en un insolvente.

«Nadie sabe como he sufrido, nadie... bueno, si, mis padres, mi familia, mis amigos y poco más pero créeme me he bebido las lágrimas porque todo ha sido tan duro». En plena convalecencia Samuel se vio obligado a trabajar sirviendo copas en un bar nocturno, una actividad y un ambiente que no era la más aconsejable para su delicado estado de salud: «Pero es que tenía que trabajar porque en casa no somos ricos».

Los dictámenes favorables le han hecho bajar la cabeza a la empresa Aeromédica y desde enero del 2011 Samuel se ha incorporado a su trabajo de camillero una vez que ha sido resarcido en lo económico ya que la firma estaba obligada a pagarle el desfase entre el paro y su sueldo durante los años que ha permanecido inactivo así como reintegrarlo a su puesto de trabajo.

 


miércoles, 3 de octubre de 2012

Los mitos sobre el cáncer persisten, mientras se ignoran los riesgos reales

lainformacion.com

Viena, 30 sep.- Las falsas creencias sobre las causas del cáncer están muy extendidas, mientras las personas ignoran factores reales de riesgo, según un estudio presentado hoy en Viena durante el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO).

Ni llevar ropa interior apretada ni recibir un golpe en el pecho causan cáncer, mientras la obesidad, el alcohol o la exposición excesiva al sol sí son peligrosos, según advierten los expertos que han analizado los mitos y malentendidos en torno al cáncer.

Los datos del estudio provienen de una encuesta realizada en Irlanda entre 748 personas, entre ellas 126 que declararon trabajar en el ámbito de la sanidad.

Otros mitos son que el uso de teléfonos móviles, el consumo de comida modificada genéticamente o el empleo de aerosoles son factores de riesgo de primera magnitud, señala en un comunicado Hans-Jorg Senn, de la Facultad de prevención de la ESMO.

"Estos estudios ponen de relieve el hecho de que a un gran porcentaje de la población no le gusta particularmente la idea de la propia responsabilidad en la prevención personal del cáncer, es decir, cambiar sus formas de vida de forma", dijo Senn.

"Más de uno de cada cuatro personas pensaba que más del 50 por ciento de los cánceres son genéticos. Increíblemente, el 15 por ciento de la gente que encuestamos creían que no se puede modificar el riesgo de cáncer a lo largo de la vida", manifestó Senn en un comunicado.

"Hay que atender esta desinformación mediante campañas de promoción de la salud, enfatizando que la dieta y el estilo de vida, incluido fumar, cuentan en el 90-95 por ciento de los cánceres", recordó Senn.

Así, sólo entre un 5 y un 8 por ciento de los tumores, dependiendo de la localización, se deben a genes heredados.

Aunque un alto porcentaje de entrevistados era consciente de que el abuso de la sal o el consumo de carne procesada son factores de riesgo, un 27 por ciento desconocía la relación entre cáncer y carnes rojas.

Respecto a las medidas de prevención, el estudio también refleja la existencia de mitos.

Hasta un 27 por ciento de los encuestados cree que las llamadas dietas "detox" pueden ayudar a prevenir el cáncer y otro 64 por ciento pone su confianza en el consumo de alimentos orgánicos, pese a que no hay estudios científicos que demuestren esa relación.

"Esperamos que al compartir esos malentendidos generalizados e informando a la opinión publica sobre los riesgos probados de cáncer y las medidas de prevención, podamos ayudar a la gente a elegir estilos de vida que reducirán el riesgo de que desarrollen la enfermedad", manifestó Senn.

(Agencia EFE)


lunes, 1 de octubre de 2012

Body Balance

El Body Balance, proporciona a través de la música la sincronización de los movimientos, habiendo varios estímulos en las capacidades físicas con relación a la postura, flexibilidad y respiración, entre otros.

Esta gimnasia hará trabajar todo tu cuerpo, ya que combina tonificación muscular, estiramientos, equilibrios, corrección postural y relajación en una misma sesión. Body Balance aúna lo mejor de las disciplinas orientales y occidentales en una sola clase para conseguir un trabajo físico y mental muy completo.


Beneficios

Los beneficios de Body Balance son tanto físicos como mentales, en sólo una hora trabajarás todo tu cuerpo de forma suave, sin tener que saltar ni hacer ejercicios agresivos. Éstos serán los resultados en tu cuerpo:
  • Con el conjunto del trabajo se tonifica toda la musculatura de forma equilibrada, dando como resultado un cuerpo estilizado.
  • El ejercicio suave mejora la forma física general, el tono vital y la salud.
  • Gracias a los ejercicios y técnica de yoga y Pilates se corrige la postura corporal y se mejoran los problemas articulares.
  • Mejora y previene los problemas de espalda gracias al fortalecimiento de los músculos posturales.
  • Mejora la concentración y el control de cuerpo y mente gracias a la combinación de la respiración con el ejercicio.
  • Gracias a la tonificación de la masa muscular general se produce una activación del metabolismo, lo que se traduce en una mayor quema de calorías en reposo.
  • Combate el estrés y la ansiedad gracias al trabajo que se realiza con la respiración, a las posturas de yoga y al trabajo suave para el cuerpo.
  • Te relajas mientras entrenas gracias a la música suave, a los estiramientos combinados con la tonificación muscular, al ritmo y progresión de los ejercicios, que acaban en la relajación final.